Rodi de Fuca


Paella in-sumisa vs bocadillo modesto

DE SEGREGACIONES, NÚMEROS BISONANTES Y PAELLAS PERO CON SUFRIMIENTO.
          ¡No hay nada más abominable, y que más huella que una paella pasada! ¡Y llega al hedor más insoportable si encima es masiva! ((En paellera grande y pretenciosa).


¡El civismo insoportable de los Vikingos! 1

¡El civismo insoportable de los Vikingos!
…¿A que a los mediterráneos nos tachan de cotillas y cuentistas? Emborrachad a un gran danés y os pondrá a todos los compañeros de baldíos y a los amigos en común de desmerecedores de lo mínimo y …mejor que se queden quietos antes de ser fulminados.,,
… Oye amigo mío, AUNQUE FUESE; …QUE NO LO ES, …AUNQUE FUESE… ME DEJARÍAS SENTIRME VIKINGO FARSANTE, ANTES QUE, ¿FESTIVO MEDITERRÁNEO? A TI TE PREGUNTO (…)


¿Y SI REPARTIMOS CATALUÑA?

¿ Y POR QUÉ NO REPARTIMOS CATALUÑA?
Si tanto se empeñan algunos – unos que su radicalización que supera lo cotidiano, lo que realmente interesa y otros que en su empeño de militarizar el conflicto se ciegan a contemplar las circunstancias- ¿Por qué no repartir la tierra donde viven casi a partes iguales? Total ni unos son mas ni los otros pocos, ni unos son rubios, ni morenos los contrarios. Ni unos son “herederos” naturales, ni bastardos son los otros. Ni esa tierra es de los puristas ni es territorio conquistado. Pero si no hay manera de discutirlo, pues, a repartirlo!


EL NAVEGANTE: Canto IX. La aniquilación tenía su alegato.

EL NAVEGANTE: Canto IX. La aniquilación tenía su alegato.

Lo demás es casi como siempre. Después de la destrucción, llegan los pacificadores. Reparten justicia a los vencedores e injusticia a los derrotados y ¡proclaman la paz! «¡Ceded, itacenses! ¡La guerra ha terminado! Temed la venganza de los dioses, dejad de matar». La intervención divina en su apogeo. Primero dejan que la muerte actúe, luego piden el perdón y la penitencia. Y luego se establecen los pactos, que llevarán otra vez a los poderosos a la regencia y los plebeyos a su triste realidad… Y de tal manera –¡Oh Atenea!– podrán vivir para siempre en amor y paz. (…)


EL NAVEGANTE: Canto VIII. Feacios: Bienvenida y despedida

EL NAVEGANTE: Canto VIII. Feacios: Bienvenida y despedida

Telémaco y Odiseo necesitaban aliados. Siempre se han necesitado en los conflictos familiares o universales. Son el anillo mágico a la cintura para “estrechar los lazos”. Es una frase absurda, pero nunca pude entenderlo de otro modo por lo falso habitual de su resultado. Podía referirme al más coloquial “la soga en el cuello”. ¡Casi todos los aliados al final se quedan parte de lo tuyo! Se lo arrebatan a sus enemigos si resultan vencedores. Y se lo reparten entre ellos. ¿Absurdo? Inmoral. Injusto. Abusivo. Verídico y habitual. (…)


EL NAVEGANTE: Canto VII. Un paréntesis imaginado… έ, de engaño.

EL NAVEGANTE: Canto VII. Un paréntesis imaginado… έ, de engaño.

–¡Aiuto¡ ¡Aiuto!

La lozana joven “rubiroja” le sonrió y le respondió susurrándole al oído con cautela, como si no se atreviese a infligirle mayor sufrimiento en la situación que se hallaba.

–No hables ni temas, padre. Volaré como el viento para pedir ayuda. Todo irá bien, ya verás.

–Vale, te lo agradezco… Pero, ¿quién eres? ¿Cómo te llamas?

–¡Nausícaa! Soy tu hija Nausícaa –gritó la muchacha, alejándose con paso ligero–. (…)


EL NAVEGANTE: Canto V. Tocado y hundido

EL NAVEGANTE: Canto V. Tocado y hundido

Fue el final de la expedición. Todas las expediciones al final acaban devoradas, rotas, devastadas… ¡Y en todas las épocas se repiten por igual! Alguien se salva o “Nadie”, pero seguro que alguien se apaña para salir ganador y triunfante y preparar la venganza o la réplica. Aquí se fueron todos. Los Itacenses seguro. De los demás, probablemente algunos se salvaron y se volvieron a sus moradas. O buscaron otras. Así, llegaron a tierra de Tartesios y de Galicia. Y sobre todo a tierras del levante Ibérico, fundando “Kallipolis”, Hemeroscopio y Pirene. (…)