Ítaca Homérica – Esp


EL NAVEGANTE: Canto IV. ¿Quién cegó al bardo?

EL NAVEGANTE: Canto IV. ¿Quién cegó al bardo?

Posicionó la isla de Cíclopes allá por tierras de Trinacria y buscó una gruta imponente acorde al tamaño descomunal del monstruo, llena de cestos de quesos, recipientes con leche, un rebaño entero de ovejas y cabras salvajes de todas las edades y tamaños…

Estibas de leña en cada rincón resecándose al alumbre de un cándido hogar que ardía de crepúsculo a la madrugada. Y un enorme peñasco que actuaba como candela en la ovalada puerta de la caverna. La insufrible masa inhumana se percató al instante de la invasión de su morada por los intrusos. «¿Sois piratas o gente pacífica?» indagó con fingida decencia. «Guerreros Aqueos volviendo de Troya que los poderosos vientos nos trajeron aquí, a su preciosa isla», dijo Odiseo. (…)


EL NAVEGANTE: Canto III. El Clan.

EL NAVEGANTE: Canto III. El Clan.

Las naves, una a una, se pusieron a jadear en concordia y a dejarse abrazar por las dilatadas olas que las llevaban en volandas. El viento se había vuelto norte absoluto y afeitaba las cubiertas de los cascos a su cruel revuelta por la superficie del océano. Era inevitable, y el magnánimo rey se percató en seguida. «Viento de norte, proa al sur. Lo acepto, pero que pronto amaine, amables dioses de Olimpo», rezó, mientras recogía una mazorca del entrepaño y un odre de vino tinto de aquel que el sacrificado santurrón de Ísmaro le había brindado.


EL NAVEGANTE: Canto II. Máron, un regalo útil y generoso

Canto II. Máron, un regalo útil y generoso

–Le doy las gracias, señor, porque admito que nunca imaginé la respuesta. Y ahora, mi duda queda solo en un detalle insignificante. ¿Cómo el poeta no se interesó más por ese tío suyo (el príncipe Megis) que solo pecó de valiente y no le dedicó más de tres palabras en un episodio ordinario bajo los muros de los troyanos? Pero tampoco importa, ¿verdad?(…)


EL NAVEGANTE: Canto I. Ténedos.

EL NAVEGANTE: Canto I. Ténedos.

Bastantes años después incluso de la propia obra épica de su nieto Homero –narrada y cantada como ningún aedo se atrevería jamás–, las pentecónteros y triacónteros darían paso a los primeros trirremes helenos allá por el ocaso del siglo sexto. Naves que superaban de largo los cuarenta metros, cargadas con 180 hombres, además de una mayor vela central y a veces otra menor en el trinquete de proa. Las naves primitivas que utilizaron los helenos en esta batalla de Troya –que medían apenas treinta metros de eslora y cinco de manga, equipadas con una única vela elemental en el palo mayor– se retiraron nada más aparecer estas monstruosas estructuras modernas que llevaban el nombre de Trirreme por su particularidad de contar con tres bancos de remeros superpuestos a distinto nivel en cada flanco. (…)


Investigación por Homérico Dulíchion (Dolíqui)

Nicolás F. Kampánis, Geólogo Universidad Aristóteles, Tesalónica – Homerista Adaptación: Rodi de Fuca El archipiélago perdido cerca de Mesológgi Un conjunto de varias islas juntas se llama archipiélago. Por ejemplo las islas del mar Egeo componen el archipiélago Heleno. Las Equinadas pertenecen en esta categoría geográfica pero en realidad es medio archipiélago, sin que ello signifique que el resto constituye parte de la Atlántida perdida, porque las islas que faltan son frecuentemente transitables a pie y sin ferry ya que constituyen las colinas del campo al oeste y enfrente de Mesológgi.   QUE ES LA COMPARATIVA CRONOLOGICA Hay distintos sistemas […]


Periméle

LOS MITOS DE ASÓTO, De Equinades a Oiníades, Las Ninfas Equínades

LOS MITOS DE ASÓTO
De las Equinadas a las Oiniíadas, Las Ninfas Equinades

Érase una vez irrepetible, en un tiempo onírico, cuatro apasionadas ninfas vírgenes. Ninfas potámides que habitaban la orilla nemorosa del endiosado Aquelóo, su padre ilegitimo, a la vez que le servían como esclavas y concubinas respetuosas y sumisas. Eran las cuatro hermanas adultas de una pandilla de jovenzuelas, que las acompañaban al coro y al baile y en los incitadores juegos sobre las olas del astado dios fluvial, de aspecto grosero y rudo.(…)