Rodi de Fuca


Mi rimada Odisea (Inspirada en las obras de Mentor) 1

Del hombre más astuto, recítame, ¡oh musa! De quien vagó errante.
Tanto desde que derribó el sacro castillo de Troya. Y visitante
fue de ciudades y de muchedumbres y alcanzó el conocimiento,
aunque sufrió desventuras en medio de los mares y el tormento
de perder su desolada alma y a sus compañeros a su regreso.                 5 (…)


Nunca será un adiós. Vencerán los recuerdos

          Siempre me escondí detrás de su perfil lleno de colores y de brevedades. No por cobardía sino por reverencia. Por su irrefrenable sed de vivir por encima de sus reducidas posibilidades que le desdotó la vida casi desde su niñez. Pero los que la conocían, los que nos conocían sabían que esta mezcla se hizo pócima milagrosa desde hace 40 años contra la adversidad y que fue el desafío de lo imposible que triunfa donde nadie lo estaba esperando. Como fue única -pero bondadosa- nunca le había dedicado ni una línea de mis humildes rimadas […]


MINOS ZOTOS, El muchacho triste

MINOS ZOTOS: Y entonces se me ocurrió traducirlo. Adaptar algunos de sus poemas al castellano, inventarle un alma íbera, en otra vida, en otra dimensión, allá donde solo existen las melodías y los susurros, los romances y los versos…Donde habita la imperfección de la excelencia y la exactitud de lo inconcluso…


ROSALIA DE CASTRO

ROSALIA DE CASTRO/ΡΟΖΑΛΙΑ ΝΤΕ ΚΑΣΤΡΟ, El “insoportable Ser de la soledad”
Vivir casi cincuenta años en aquel siglo tampoco es morir sin vivir. No está aquí el mal-embrujo de Rosalía. ¡Aparecer -de niña- como de padres desconocidos tampoco, porque peor se consideraba ser la bastarda de un sacerdote! Sin embargo, la madre que conoció más tarde -y que perdió como había aparecido- le causó un profundo y permanente dolor. Dicen que ese fue su mayor enemigo. Su enemigo, su negra sombra, su demonio, su desesperación y su padecimiento, ha sido siempre aquella mórbida Erinia que se llama soledad.


SAPFO DE LESBOS

SAPFO/ΣΑΠΦΩ, La cantora de versos
Safo no era solo poetisa. Cantaba sus canciones y les añadía música con su divina arpa. Las cantaba a los hombres, a las mujeres, a las doncellas y a los eunucos. El amor no tenía sexo, ni cara, ni edad, ni arrugas, ni patria, pensaría. Ni era carnal, ni platónico, ni tangible, ni mental, ni solo, ni acompañado. Musicalmente, Eros era poema, poéticamente una canción. Por la noche estrella y de día reflejo… y sabia mejor si viniese acompañado de la cítara de Alceo. Dicen que la lírica aeda se despeñó desde aquel peñasco de Lefcada por el amor de Faón. ¡Qué va! Los suicidas lo pueden hacer sin razón, por cualquiera. Llámese Faón, Erato, o Mitilene. También por la música o la poesía. (…)


Ο ΣΙΣΥΦΟΣ κι Ο ΠΡΟΜΗΘΕΑΣ -Μια ΑΙΧΜΗ-ρή Αλληγορία για τα 24 χρονια της ΑΙΧΜΗΣ

Ο ΣΙΣΥΦΟΣ κι Ο ΠΡΟΜΗΘΕΑΣ, Μια ΑΙΧΜΗ-ρή Αλληγορία
«Δεν αμύνομαι επωνυμιών, τίτλων ή πολιτικών πεποιθήσεων,
αμύνομαι της ελευθερίας του λόγου σαν πολιτικό δικαίωμα»
                                                                                      R d F


Mis hispanos helenistas, durante el transcurso de la historia.

Mis hispanos helenistas, durante el transcurso de la historia.
    Dicen que: El primer «hispanohelenista», fue el último rey de los Tartesios —una etnia en la Andalusia Occidental—. ¡Argantonio!  Allá por el siglo VII o el VI de la era antigua. Aunque si asi fuera no extrañaría demasiado ya que el susodicho era descendiente mítico de helenos del linaje de Habis (Abido), de Aristeo y de Gerión —hijo de Crisaor y nieto de Medusa—. El glorioso rey de Gadir —el Cádiz actual—, cuyo nombre significaba «hombre de plata», demostrando su inmenso respeto y simpatía que guardaba a los helenos envió desde los confines de la tierra donde dominaban las dos gigantescas columnas de Heracles, naves cargadas con plata y bronce a los Fóceos para amurallar su ciudad amenazada por los agresores persas.