Interpretación de Poesía Hispano-Greca

Adaptaciones de Poesía griega al castellano y viceversa


¡LOS POETAS DE LA LAGUNA MÁS HERMOSA!

Mesologgi es la capital más pequeña de Grecia. También es su ciudad sacra. Cinco primeros ministros nacieron aquí. Pero lo que más ha mecido la laguna es la poesía. Innumerables poetas se criaron alrededor de sus marismas. Ellos mismos que han ensalzado su belleza. A esos van esas adaptaciones de poemas “salumbradas” de su esencia… Entre muchos a Palamás, a Malacasis, a Drosinis… Algunos de sus versos han inmortalizado músicos y trovadores de la altura de Teodorakis, Loizos, Plessas, Peridis, Papaconstantinou… Las palabras de Malakasis sobre la laguna y Mesologgi estremecen:
A ti, mi recuerdo. A ti, flor de muerte.
Inmaculada rosa grabada en mi piel,
aroma y caricia que tu mirada vierte
y espina ensangrentada y cruel.


MINOS ZOTOS, El muchacho triste

MINOS ZOTOS: Y entonces se me ocurrió traducirlo. Adaptar algunos de sus poemas al castellano, inventarle un alma íbera, en otra vida, en otra dimensión, allá donde solo existen las melodías y los susurros, los romances y los versos…Donde habita la imperfección de la excelencia y la exactitud de lo inconcluso…


ROSALIA DE CASTRO

ROSALIA DE CASTRO/ΡΟΖΑΛΙΑ ΝΤΕ ΚΑΣΤΡΟ, El “insoportable Ser de la soledad”
Vivir casi cincuenta años en aquel siglo tampoco es morir sin vivir. No está aquí el mal-embrujo de Rosalía. ¡Aparecer -de niña- como de padres desconocidos tampoco, porque peor se consideraba ser la bastarda de un sacerdote! Sin embargo, la madre que conoció más tarde -y que perdió como había aparecido- le causó un profundo y permanente dolor. Dicen que ese fue su mayor enemigo. Su enemigo, su negra sombra, su demonio, su desesperación y su padecimiento, ha sido siempre aquella mórbida Erinia que se llama soledad.


SAPFO DE LESBOS

SAPFO/ΣΑΠΦΩ, La cantora de versos
Safo no era solo poetisa. Cantaba sus canciones y les añadía música con su divina arpa. Las cantaba a los hombres, a las mujeres, a las doncellas y a los eunucos. El amor no tenía sexo, ni cara, ni edad, ni arrugas, ni patria, pensaría. Ni era carnal, ni platónico, ni tangible, ni mental, ni solo, ni acompañado. Musicalmente, Eros era poema, poéticamente una canción. Por la noche estrella y de día reflejo… y sabia mejor si viniese acompañado de la cítara de Alceo. Dicen que la lírica aeda se despeñó desde aquel peñasco de Lefcada por el amor de Faón. ¡Qué va! Los suicidas lo pueden hacer sin razón, por cualquiera. Llámese Faón, Erato, o Mitilene. También por la música o la poesía. (…)